Los zumos de colores intensos parecen la definición de «saludable». Pueden formar parte de una alimentación variada, pero conviene saber qué hay en el vaso y cómo encajan en el día.
Lo bueno
La remolacha aporta folato, potasio y compuestos que le dan su color. Un zumo casero de verduras puede ser una forma agradable de tomar más vegetales si normalmente comes pocos.
Lo que hay que tener en cuenta
Al licuar se pierde gran parte de la fibra, y el líquido sacia mucho menos que el alimento entero. Además, si se mezcla con mucha fruta, el vaso puede concentrar bastante azúcar. Las calorías de las bebidas son fáciles de pasar por alto porque no las sentimos igual que las de un plato.
Si te gustan los zumos, prioriza las verduras sobre la fruta, sírvelos en un vaso pequeño y tómalos junto a una comida, no como sustituto.
¿Y los batidos?
Un batido con la fruta entera, yogur natural o leche y algo de avena conserva más fibra y proteína que un zumo. Aun así, es una comida en forma líquida: cuenta como tal.
La bebida de diario
Para la sed, lo mejor sigue siendo el agua. El resto de bebidas, mejor como algo ocasional.
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Este artículo es informativo y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento. Si tienes algún problema de salud, consulta con tu médico.
